Unas 3.000 personas han presenciado esta noche el concierto ofrecido por Raphael en el Teatro Romano de Mérida, entregadas desde los primeros acordes para disfrutar de una cita tan intensa como la que ya se vivió en este escenario hace dos años.

El concierto, incluido dentro de la gira que el cantante andaluz está efectuando con su espectáculo “Mi gran noche”, no ha defraudado ni a sus fieles seguidores ni a aquellos que se han acercado simplemente para disfrutar del carisma, la profesionalidad y el espectáculo que Raphael pone en cada una de sus actuaciones.

Durante las casi tres horas que ha durado el concierto de Raphael, las 3.000 personas no han parado de corear su más conocidas canciones, entre las que no han faltado “Que sabe nadie”; “Escándalo” o “Digan lo que digan”, ni de aplaudir cada de una de sus ya características poses, sus gestos y sus bailes sobre el escenario.

Transcurridas las seis primeras canciones, el jienense se ha dirigido a los asistentes para expresar el placer que le producía estar dos años después de nuevo en la capital extremeña, “porque desde entonces se me quedó metido en el corazón el público de Mérida”, con lo que terminó por ganarse a un público que no necesitaba mucho más.

Siendo el título de su gira y de una de sus canciones más populares, resulta inevitable identificar una vez más la actuación de Raphael ayer en Mérida con su “gran noche”, en este caso con acento romano. El cantante ya había manifestado en varias ocasiones su ilusión por regresar al histórico teatro emeritense, donde actuó, por primera vez después de 50 años, hace justo dos. Buen sabor de boca le debió dejar la experiencia de 2011, puesto que en diversas entrevistas el artista había manifestado insistentemente su ilusión por volver a la capital extremeña. Y de nuevo se le vio cómodo, encantado consigo mismo a su más puro estilo. Sentimiento que ayer compartieron casi 3.000 seguidores que llenaron el teatro para corear con entusiasmo sus éxitos.

(elperiodicoextremadura.com)